Con tan solo 25 años, Daria Zinovatnaya —diseñadora industrial e interiorista ucraniana— abrió su estudio en San Petersburgo. Trabaja en proyectos residenciales, hoteleros y gastronómicos. Todas sus obras —inspiradas en el diseño de mitad del siglo XX— combinan colores y formas geométricas diferentes. La paleta es lo primero que elige, para luego trabajar con objetos que ayuden a encontrar un punto de equilibrio. El secreto está en los detalles, porque considera que pueden ser el pilar de toda una composición y darle, a su vez, un efecto único.

Para sus proyectos diseña todo tipo de elementos: mobiliario, accesorios, iluminación. “Es una forma de trabajar diferentes disciplinas”, asegura Zinovatnaya. En 2017 ganó el Premio Reddot por su audaz colección de diseño de muebles, “Cherokee”.

Sus clientes son personas conectadas con la creatividad que, según sus palabras, están preparados para experimentar. Defensora del diseño como una forma de arte, su objetivo es que sus ideas lleguen a otros y compartir su inspiración.