Propietario
Museo del Hielo S.A.
Superficie
3.500 m2
Área del terreno
6 has
Proyecto
2008
Construcción
2009/2010
Proyecto
Arq. Pablo Güiraldes
Arq. Santiago Cordeyro
Dirección de Obra
Arq. Javier Fernández

Los glaciares son una potente combinación de elementos y fenómenos climáticos y naturales. Hielo, piedra, agua, aire, libran sus batallas frente a nuestros ojos. Una danza dramática de la naturaleza se realiza en cámara lenta frente a nuestros ojos.

La riqueza y complejidad visual del conjunto surge del lento y cruento choque de estos elementos, arrastrados todos por la fuerza de gravedad, modificados por el viento y el agua, chocando entre sí.
El proyecto del Museo se basó en esta sensación de fuerzas básicas y elementos simples que se mueven de forma lenta y majestuosa frente a nosotros.

Los materiales del edificio son algunos de los más simples y frecuentes en la zona: galpones de chapa metálica para los contenidos y la nave del hall, y torres de mampostería para las torres que alojan oficinas, cocina, baños y servicios.

Las formas son simples: prismas horizontales con techos a un agua para los galpones, prismas verticales para las torres.

El movimiento que adquieren surge de su adaptación al terreno por un lado, y de un entrechocar de formas que es consecuencia de ubicar los elementos del programa donde funcionan mejor, y que el conjunto sea el resultado de este juego. Los espacios interiores son también la consecuencia de estas colisiones y adaptaciones. Para los galpones pensamos un diseño asimétrico por su implantación y forma, contrarestando los grandes vientos como si fueran dedos de una mano.

Para el hall central diseñamos tres torres con sus formas filosas y asimétricas, son la inspiración pura de los hielos y el intento de evocar a ese monumento natural en cuanto a su escala, dimensión y colores. Asimismo los galpones de chapa en los cuales cambian de colores en las distintas épocas del año ya que el sol o la nieve dan contrastes increíbles toman a la longitud y dan el tamaño en lo horizontal, ya que tiene 70 m de largo.

El edificio está integrado por un hall central y tres pabellones unidos por conectores de circulación. El Pabellón central contiene el hall de acceso, la boletería, el bar, local de venta de souvenirs, así como oficinas administrativas y zona de personal. El edificio del hall incluye zonas de baños públicos y de personal, cocina y depósitos.

El hall es elemento distintivo del conjunto, que recibe a los visitantes y los orienta hacia los pabellones que alojan los contenidos. Es una barra horizontal, construida en chapa con grandes superficies vidriadas.

En el subsuelo se encuentra el Bar de hielo; se trata de un local enteramente de hielo, utilizando bloques de hielo que se desprenden de los Glaciares de la zona, incluyendo revestimientos, mobiliario y equipamiento, y destinado a servir bebidas, mantenido a una temperatura de 5 grados centígrados bajo cero.

De los tres pabellones restantes, dos de ellos alojan los contenidos temáticos, maquetas, infografías, ambientaciones y audiovisuales. El último contiene el auditorio con su área de antesala. Estos tres elementos tienen un fuerte desarrollo horizontal. La chapa acanalada sinusoidal, que se deja de color natural, se transforma en un material abstracto y continuo, y acentúa las líneas quebradas de los pabellones.

Buscamos con el museo el contraste entre arquitectura y naturaleza, ya que el marco de nuestro edificio es el sitio: la estepa patagónica es el gran escenario de esta obra. La naturaleza nos sorprendió, a pesar de buscar este contraste, y creemos de haberlo logrado, durante el invierno con la estepa nevada el edificio se mimetiza con el paisaje sorprendiendo y logrando un efecto de fusión entre arquitectura y naturaleza.