BRISTOL es una playa de MAR del PLATA. Pero además, es un emblema de la cultura popular, es un ícono del verano.


Allí, en ese mundo simbólico, conviven los estereotipos que se pueden encontrar en la costa argentina.


El sol, el mar, los colores estridentes, las sombrillas, los vendedores ambulantes, las señoras, los niños, las familias, todos quieren un lugar aunque sea mínimo, para pasar el día, contra viento y marea.


La incomodidad del momento de relax, obligado en un tiempo determinado, habla un poco de la sociedad en la que vivimos. La necesidad y el agobio se convierten en las dos caras de la misma moneda. El tratamiento de color funciona como un guiño a la búsqueda de la felicidad.


De un modo casi turístico, pintoresco, y auto crítico, Marina Christe plasma estos momentos cotidianos del sueño americano convertido en pop latino.