B54 se alza en una esquina de Martinez con un proyecto de destacado diseño. Su impactante volumetría se destaca en la síntesis morfológica y vanguardia de los materiales propuestos. El proyecto se estructuró en dos volúmenes principales, netos y contundentes. Un volumen bajo, revestido en chapa y cuya caja vidriada permite una apertura total hacia la esquina generando un atractivo espacio urbano por el amplio retiro que lo antecede, y otro volumen alto cubierto por una piel de malla metálica radiante de día, que genera un juego de transparencias, opacidades, luces de día y de noche que cambian el edificio de acuerdo a la hora del día en que se lo vea.

Se buscó una paleta de materiales austera y noble: básicamente hormigón, acero, vidrio y madera, entendiendo que la diversidad radica en el juego de situaciones espaciales y de luces y sombras. Las texturas de acero, industriales y modernas, combinadas con la calidez de la madera y de la iluminación tenue generan un equilibrio y variedad de sensaciones y calidad espaciales. Los dos niveles presentan situaciones espaciales diferentes para crear variedad de experiencias dentro del mismo local. La Planta Baja dominado por materiales como chapa y acero representa el lugar de multitud e integración social, con la implementación de mesas comunitarias, y una carpintería que se abre totalmente a Libertador, siendo el lugar de mayor exposición. La Planta Alta dominada por la madera y la iluminación tenue genera un ambiente más personal, íntimo y hasta de relax con una terraza con sillones protegida de las visuales y abiertas hacia las maravillosas copas de los árboles que rodean el proyecto.

Desde el punto de vista de su implantación, se ha buscado asimismo rescatar aspectos que caracterizan el entorno del proyecto y que lo diferencian de otras ubicaciones: la tranquilidad, el verde, las visuales y el clima. Por ello se ha priorizado el diseño de espacios exteriores como la expansión en Planta Baja y la terraza en Planta Alta, que permiten disfrutar de estas ventajas y al mismo tiempo apelan a una arquitectura más sustentable. Respetuoso del medio ambiente, el local también busca ser un generador de conductas ecológicas y sustentables. Partiendo de la base de un edificio reciclado, se destaca en el uso de madera de demolición, y revestimientos compuestos por tapitas de plástico recicladas. Siguiendo con el diseño ecológico, desde el local se busca incentivar el uso de bicicletas, y el contacto con el medio ambiente. Además, el local cuenta con distintas terminales de reciclado para incentivar la separación de los residuos.

El proyecto se trabajó particularmente como una aproximación sucesiva de situaciones desde la esquina, que llevan desde lo público hasta el corazón del proyecto: la cocina. Estas sucesión es la siguiente: espacio exterior protegido por las copas de los árboles, transición del exterior e interior materializada por un alero de grandes dimensiones que “flota” en el aire sin ningún elemento estructural, carpinterías vidriadas de piso a techo que se abren en su totalidad para integrar el salón interior y el espacio urbano de la esquina y por último , la cocina semiabierta brillante y luminosa con la finalidad de aproximar al comensal con el proceso de preparación de su plato.