Proyecto: Restaurante Forn de SANTant Joan
Estudio: El Equipo Creativo
Ubicación: Carrer de Sant Joan, 4 07012 Palma de Mallorca
Superficie: 150 m2
Fotografo: Art Sanchez

Ubicado en una antigua panadería mallorquina del siglo XIX, el diseño del nuevo restaurante rememora su pasado panadero y el arte de la cestería de la isla. Nuestros clientes, la segunda generación de una familia de hosteleros mallorquines, se acercan a EL EQUIPO CREATIVO, con la idea de reformar su conocido restaurante, el Forn de Sant Joan, situado en pleno Casco Histórico de Palma de Mallorca. Lo que más le llamó la atención desde el principio fue el valor histórico y cultural del espacio donde se sitúa el restaurante, un antigua panadería, que aún conserva la estructura de terracota de su antiguo horno, el cual además dio nombre propio al restaurante.

El objetivo era crear un ambiente acogedor que pudiera encarnar las tradiciones artesanas de la isla mallorquina, los valores del restaurante, como la cocina casera, la atención a los detalles y los productos naturales. Uno de los elementos tradicionales de las antiguas panaderías era la “cesta de pan”. En este contexto, el arte del mimbre y las cestería hecha a mano, artesanía común a todos los pueblos Mediterráneos, se convirtieron en uno de los elementos protagonistas del diseño.
También quisieron dar protagonismo a la idea del “horno” y a la idea del “fuego”, a través de la utilización de diferentes piezas cerámicas, como por ejemplo la utilización de tejas de terracota originales para configurar las barras, o metales cobrizos para las estanterías.

El comedor principal del restaurante se encuentra en una entreplanta inferior. Es en esta zona donde se quiso destacar, de forma especial, la artesanía de la cestería, generando una nueva piel “tejida” al estilo de las antiguas cestas de mimbre, y convirtiendo esta piel en la indiscutible protagonista del proyecto. Esta nueva piel envuelve a los invitados en una metafórica cesta de pan, creando una envolvente acogedora y agregando vitalidad y personalidad al espacio. Este tejido se desvanece gradualmente en sus extremos, como metáfora a una cesta aún en proceso de elaboración.

A nivel técnico, la piel se “teje” con listones de madera superpuestos de forma tridimensional, a modo de celosía. Tras de sí nos permite absorber las irregularidades propias de un local antiguo, así como las instalaciones del mismo.  El resto del espacio se completa con un tono rojizo en las paredes, similar al horno de terracota existente en la panadería. El punto de contraste lo dan las sillas, algunas tejidas en mimbre, y otras en un tono turquesa intenso, como el mar Mediterráneo.


En la zona de la entrada, es donde se sitúa el antiguo horno de leña con sus paredes de terracota naturales. En este espacio a doble altura los diseñadores quisieron dar protagonismo a otros elementos característicos de las antiguas panaderías, como son sus estantes infinitos llenos de productos y objetos curiosos. Con este concepto en la mente, los grandes estantes llenos de ingredientes, jarras de cerámica, pequeños objetos y herramientas artesanales rememoran la despensa de una panadería donde siempre está pasando algo.
Además consiguen crear una imagen de cercanía, amor por la calidad y por el detalle, haciendo hincapié en la filosofía del restaurante. El material cobrizo de la estantería funciona como metáfora al fuego y recuerda también las ollas tradicionales de las antiguas cocinas. La barra construida con tejas de terracota originales y las grandes lámparas de cestería completan el diseño de esta zona más informal que sirve como preámbulo al comedor principal.