Este espacio nació a partir de la arquitectura existente, que nos trasladó al pasado. De allí tomamos los elementos que más nos gustaron, vidrios texturados, pisos, madera, lámparas tubo y los trajimos al presente para diseñar “Una Cocina de Otro Tiempo”.

En este viaje atemporal, el usuario que imaginamos fue un amante del buen vivir, que encontró el placer en los gestos de diseño, por eso cada rincón de su cocina estuvo pensado como una pieza de arte única.

Respecto a la funcionalidad, se armó en tres áreas, claramente diferentes entre sí, pero unificadas en el uso de los materiales. Un área de lavado y guardado, otra de fuegos y encuentro y la tercera, para exponer sus piezas de arte y vinos.

Los materiales elegidos, fueron el hierro en color crudo, por su fuerza y prestancia estructural, el Dekton Sirius por su textura y color, el peteribí natural para los muebles y una gran placa de verde bosque para hacer de contención del espacio de lavado y huerta. Para el piso, un terrazo para el que se eligió los colores de las piedras y cantidades a poner de las mismas.

Las paredes fueron pensadas para que junto con cada elemento del espacio, se conformase un cuadro a apreciar desde cada sector del espacio, y para eso decidimos que el color era fundamental.

El cierre se dio en los elementos de iluminación, un intenso colgante sobre la mesa de vidrio, lámparas de diferentes diseños sobre las paredes, y una luz tenue para lograr un clima íntimo. En esta cocina, pasado, presente y futuro, se combinaron para perdurar en el tiempo.