A través de una cinta metálica que envuelve la entrada de nuestro espacio, la tienda, quisimos mostrar, primero, una vidriera que dé cuenta del uso de ese lugar con una propuesta escenográfica con plantas y algunos de nuestro objetos como soporte y, segundo, lograr una transición entre el afuera y el adentro.

Diseñamos un espacio prácticamente monocromático con la intención de que al entrar el visitante sienta que está en una suerte de ¨tubo¨ donde todo, paredes, piso y techo parten de un mismo color con las variantes que cada textura le otorga. La diferencia de color la aportan las cortinas (Estevez Design and Deco y Casa Almacen) y banquetas (Bull) en tonos rosados y, sobre todo, nuestras piezas cerámicas en exhibición.

Partimos de una modulación que se proyecta en el eje longitudinal del espacio, vinculando los distintos materiales que lo conforman como una unidad. Para esto fue necesario bajar considerablemente la altura del cielorraso ya que creemos que de esa forma el espacio se concibe mucho más rectangular.

El remate está dado por el mostrador (Calyfornio), la única pieza suelta del lugar -ya que el resto está amurado a las paredes laterales- que dialoga con el nicho donde se alojan los objetos utilizando el mismo material y color. La cortina por detrás genera el marco que contiene al mostrador y marcamos su importancia a través de la única luminaria colgante (Mínimo) que cae sobre la tapa de terrazo de este mueble.

Partimos de pensar el espacio como un lugar monocromático, utilizando tres tonos de verdes de la paleta 2020 de Alba, y aplicándolos sobre distintas superficies (Indumap).

La entrada esta generada por una cinta metálica que pega la vuelta, definiendo el ingreso y armando la vidriera de la tienda. Esta cinta contiene un vidrio laminado (Forti) siendo éste el límite entre el interior y el exterior del espacio.

Tanto el mueble que contiene los objetos como el mostrador están realizados en MDF laqueado en el tono Pino Espinoso (Calyfornio). Las puertas y paneles fijos tienen un sistema de varillado que acentúan la verticalidad del mismo, recortado por el nicho que contiene los objetos, éste último enchapado en madera de Petiribí. La elección de este material está dado por el buen diálogo de nuestras piezas cerámicas con la madera natural. Los estantes y costillas de este nicho no llegan al fondo del mueble para permitir colocar un led que despegue esta biblioteca y alumbre los objetos por detrás. Generando una suerte de ¨pantalla de luz¨.

El piso y la tapa del mostrador son de terrazo (Monolitic). Un diseño pensado especialmente para este lugar. El piso fue realizado in situ, con listeles de aluminio de Atrim que marcan el ritmo de los paneles de madera y de los espejos ubicados en la pared contraria.

La pared opuesta al nicho se enchapó con paneles de Rauvisio Crystal, proyectando la imagen de los objetos y duplicándolos en el espacio, además de otorgándole profundidad al espacio. Estos paneles son de 0,60×2.45 optimizando la placa y generando el ritmo deseado.

El cielorraso tiene el tono Canto de Pavo Real y este color baja hasta la altura de los espejos, el mueble de varillas y la cinta de chapa de la entrada.

El fondo del espacio esta coronado por una cortina liviana que sale de una garganta enfatizando su altura.

En cuanto al proyecto de iluminación (Giuliana Nieva), se intentó resaltar el nicho que contiene las piezas y el mueble del mostrador. En el nicho mismo se generó esta pantalla de luz ya mencionada por detrás de los objetos, y desde el cielorraso, se realizó una raja que contiene un riel con spots dirigibles. En cuanto al mostrador, se colocó una luminaria decorativa colgando sobre el mismo. Por último, se iluminó la vidriera con luces cenitales colocadas en el cielorraso de la cinta metálica (Huup Iluminacion) marcando la instalación propuesta para ese sector.

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