Martín Zanotti

Para diseñar este toilette era importante desarrollar una caja que tuviera cierta síntesis, confort y funcionalidad pero que, por sobre todo, permitiera la mutación que esta familia realiza permanentemente en su casa.

Y el hallazgo de este papel no es otra cosa que una humorada, con su diseño que parece el troquel de un gran frasco de perfume de Givenchy, pero que además es algo que trasciende, porque es una trama que tiene años y precede a dicha marca y que hoy se vuelve vanguardia en tanto hecho vintage. En aquel momento hubiera sido una osadía pensarlo así. Se trataba simplemente de un papel retro de muy buena calidad, con un grafismo metódico, estructurado, que encantó al arquitecto. Como los clientes tienen este carácter lúdico muy desarrollado les pareció, también, una gran idea.

Martín Zanotti

En un toilette de recepción la sorpresa es interesante. Porque uno va al baño y entiende un montón de cosas acerca de los dueños de la casa, opina Zanotti.

Este baño tiene el hilo conductor de dos grandes temas: los recuerdos y el arte, porque una de las premisas de vida de sus dueños es la búsqueda de lo pleno en el arte. Son grandes coleccionistas que han forjado una colección muy a tono con la estética del arquitecto.

Como parte de la ambientación se colocó una colección de fotos, una muy buena escultura y piezas antiguas de gres esmaltado. También un mueble, recuerdo familiar, que fue emplazado en un lugar donde se repite en múltiples reflejos por el espejo que se situó enfrente.

Givenchy - Martín Zanotti

La bacha es una reinterpretación del viejo lavatorio de la línea Happy Day de Duravit. Los pedestales de espejos, colocados a ambos lados de la misma, encierran lugares de guardado y contribuyen a los efectos de multiplicación del espacio.