Martín Zanotti

El desafío fue ver cómo combinaban mejor estas alternativas de revestimientos que jamás hubieran convivido en ningún otro baño. Tal, el encargo de Barugel Azulay a Martín Zanotti y Matilde Oyharzabal en tiempos del Estudio O+Z.

Así, se eligió y realizó este patchwork que debía dar cuenta de la mezcla exuberante, casi grotesca, del color mostaza con negro y otro tono de marrón. Todo esto, en un momento en que el mostaza era inimaginable como tendencia, hoy está instalado en la paleta de colores vigente.

Martín Zanotti

Se buscó lograr una secuencia de elementos con un ritmo y versatilidad en las griferías a exhibir. Para esto se desarrolló una situación que produce una normalización en la repetición del producto.

Martín Zanotti

Se diseñó esta suerte de vestuario de club donde cada quien puede elegir un habitáculo de ducha y el correspondiente lavabo, diferenciados por la grifería.

Martín Zanotti

Así este gran patchwork, agresivo, versátil y realizado en un solo paño, se torna una trama casi homogénea a pesar de no serlo por el contraste de los colores.

Fue una idea del arquitecto que comanda el estudio que se lo viera en 3D: un 3D que va mutando según la ubicación de los porcelanatos.

Cuando Martín Zanotti lo vio terminado, lo vio muy suyo: “A veces uno no presta demasiada atención a las cosas que hace y en ese momento no le presté atención. Y esto es increíble, porque es un stand, porque tiene el condicionante del marketing y sin embargo fue una obra muy llamativa, que gustó mucho y conformó al empresario; es decir, cumplió con su objetivo, se utilizó como referente para otras obras y hoy, cuatro años después, está siendo fotografiado.”