El tipo de iluminación juega un papel importante en la sensación que se percibe en un ambiente. En cada zona desempeñamos una actividad diferente, por lo cual necesitamos que la iluminación nos ayude a crear el ambiente que buscamos.

La luz puede variar su temperatura de color y de ese modo podemos crear ambientes mas cálidos, mas fríos, o simplemente, neutrales. La sensación que percibe el ojo humano ante una luz se percibe de acuerdo al color que predomina, siendo cálida en el color ámbar, o fría si predomina el azul.

La luz está ligada con el comportamiento humano, de forma que, a mayor temperatura de color de fuentes luminosas, se genera una mayor estimulación en nuestros sentidos.

La luz cálida o tenue estimula en las personas la producción de melatonina, una hormona producida por el cerebro y regula el sueño. La secreción de esta hormona es inhibida por la luz. Por eso los ambientes con poca luz, o con luz cálida son ideales para relajarse.

Efecto contrario provocan la luz fría y la abundancia de luz, favoreciendo la producción de serotonina y dopamina, hormonas que activan la atención y estimulan la actividad. Por eso las lámparas con luz fría y altos niveles de iluminación son ideales para oficinas y estudios. La luz neutra es la más recomendada para oficinas y ambientes comerciales, debido a que su tono es neutro, levanta el ánimo, mejora la productividad y realza los colores de los objetos.