“Congelar el instante previo al rompimiento, el momento de máxima tensión. Tensión y paz conectadas indisolublemente.
Un mar de recuerdos que nos conecta con nuestro niño interior y nos transporta a ese lugar donde no hacer nada, era hacer todo… ”

CONTACTO=UNA COMUNIDAD
Para nosotros contacto es más que la simple unión de cosas. Por eso nuestra intención es que este espacio se trate de relación entre partes. Partes a primera vista iguales, pequeñas, que por sí mismas no hablen de nada, pero que en conjunto formen una comunidad que tiene un nuevo sentido y donde cada una cumpla un rol estructural para que la misma se sostenga.


UNA PIEZA
Para empezar a pensar este proyecto buscamos una dimensión que sea escalable a distintas medidas ergonómicas, y luego buscamos la pieza más pequeña pero a la vez más versátil para poder conformar este módulo.



UNA FORMA
Teniendo un módulo y un sistema constructivo, lo que necesitábamos era saber qué hacer con ellos. En la búsqueda de ir subiendo en altura para ir generando distintas situaciones espaciales, nos encontramos con la ola. Una ola podría definirse como una onda de gran amplitud que se forma repentinamente. En sí no tiene una forma definida, pero sí tiene una lógica formal reconocible. Queremos congelar el instante previo al rompimiento, el momento de tensión máximo.



UN USO
¿Qué hacemos cuando no hacemos nada?
Incluso en un lugar donde no estamos realizando una actividad específica, siempre estamos en alguna situación de ocupación del espacio.



Queremos que nuestro espacio no sea para nada en particular. Que sea un espacio de encuentro, un lugar para hacer esas cosas que hacemos cuando no hacemos nada. Es un lugar donde sentarse, es un lugar donde comer, es un lugar donde recostarse, es un lugar donde refugiarse, y es un lugar donde jugar.
El columpio es un pequeño guiño. Un recordatorio de que al final de cuentas, el objetivo final de todo lo que hacemos, es que ese tiempo sea divertido.