Queremos crear condiciones materiales para establecer contacto. Para poder conectar con Otro debemos transitar el contacto con lo propio y con el Universo. Cruces semejantes a las multitudes que se juntan a ver el desprendimiento de un glaciar, el registro de lo infinitamente propio y lo infinitamente ajeno entrelazados.



Buscamos darle hábitat a esa intimidad. Investigamos esos rincones en donde la soledad se acompaña con la de los otros.
La acción que proponemos es simple: arrojarse en una red protectora para mirar el infinito horizonte del cosmos.



Nuestro proyecto es una torre de planta cuadrada, un cuadrilátero compuesto por 9 cuadrantes, cual tablero de sudoku. Una planta modular doblemente simétrica que privilegia la sistematicidad constructiva, la fácil comprensión de los procesos productivos y la economía de recursos.




El diseño de la estructura habilita el montaje por etapas. El módulo mínimo es el “ rincón” ; un espacio que puede funcionar de manera independiente y, al repetirse, cierra el conjunto estructural definiendo la forma final de la pieza.



En el centro de la pieza se ubican 2 escaleras cruzadas que comunican el terreno con el nivel superior. Una vez arriba los visitantes pueden acomodarse en alguno de los 8 cuadrantes perimetrales caminando sobre una red tensada que oficia de piso.




El cerramiento vertical, configurado por una tela traslucida, se inclina suavemente para ofrecer una superficie de reposo. El difuso horizonte velado orientara las miradas hacia la inmensidad del cielo.