Todo espacio encierra una historia. La de este ambiente íntimo, versátil y luminoso, tiene que ver con un regreso: el de su antigua dueña, que vuelve al que fue su lugar para recuperar recuerdos y experiencias en un ejercicio de la memoria que se valdrá del diseño interior como recurso. La caja blanca realza las virtudes arquitectónicas del espacio y a la vez las sintoniza en una estética etérea y actual. Para la boiserie y las aberturas se eligió un Gris Fósil, que también tiñe el mueble lateral de guardado elevado en dos bibliotecas longíneas. El mobiliario compone un todo sereno, donde cada elemento cumple una o varias funciones integrándose con el resto de las piezas, todas de materiales nobles. La paleta de colores contribuye a recrear un clima de sosiego y equilibrio, con el azul verdoso de las cortinas dando la nota principal de una gama también integrada por celestes, taupe, negro verdoso, crudo y color té. La paleta de texturas es igualmente agradable para los sentidos: maderas, piedra y mármol, tussores, linos y terciopelos, asta patagónica, fieltro, cuero, yute y lana que aportan identidad y calidez. La puesta destaca ciertos elementos que atesoran las memorias de la protagonista: una sugerente garganta en el cielorraso, una escalera y un espejo circular, con su llave a secretos bien guardados en este espacio plagado de misterio y vida interior.

PRIMERA MENCIÓN A LA ARQUITECTURA Y DISEÑO DE INTERIORES CASA FOA 2015