Art Basel en Miami Beach, 2017. A la izquierda, el stand de la Galería Jorge Mara – La Ruche; hacia el final del pasillo, la instalación de la argentina Mariela Scafati – Cortesía Art Basel

Luego del desembarco del programa Art Basel Cities en Buenos Aires, dedicado a amplificar las relaciones del arte contemporáneo local con la escena internacional, un grupo de galerías argentinas participó de la 16va edición de Art Basel Miami, que tuvo lugar los primeros días de diciembre.
Esta feria, una de las más relevantes a escala mundial, concentra múltiples exponentes del arte moderno y contemporáneo. Como parte de las casi trescientas propuestas seleccionadas este año, las galerías Ruth Benzacar, Henrique Faría, Jorge Mara – La Ruche y la joven Isla Flotante dieron cuenta de un diverso conjunto de artistas nacionales.

En la sección Galleries, la más poblada de la feria, la apuesta de la galería Jorge Mara – La Ruche condensó un nutrido grupo de piezas de gran valor histórico, entre las que se cuentan fotografías de Grete Stern, dibujos de Roberto Aisemberg y pinturas de Alfredo Hlito, Ana Sacerdote y Sarah Grilo, entre otros artistas. Las obras de esta última -junto con las de Stern- merecen especial atención. En esta ocasión se presentó una selección de pinturas de Grilo, quien formara parte del Grupo de Artistas Modernos de la Argentina durante los años ´50, en las que se hace patente su separación de las maneras puramente abstractas para indagar en otras fuentes y procedimientos. Luego de su estancia en Estados Unidos, donde residió gracias a una beca de la Fundación Guggenheim, la artista se concentró en el desarrollo de un lenguaje pictórico en el que resuenan los graffitis urbanos, elementos tipográficos y espesores matéricos que pudo vislumbrarse en el recorrido del stand.

Díptico, de Jorge Macchi y Nicolás Fernández Sanz, 2017. Fotografía de Javier Agustín Rojas

Ruth Benzacar propuso revisitar la instalación Díptico, gestada por el artista Jorge Macchi y el arquitecto Nicolás Fernández Sanz y presentada a mediados de este año en Buenos Aires. En ella se exploran los lazos entre los dos espacios que albergaron a la galería desde su creación hasta nuestros días: el mítico local de la calle Florida -en el que Benzacar devino en una de las referentes del arte contemporáneo argentino- y el nuevo galpón del barrio de Villa Crespo. La vieja arquitectura del antiguo sótano se sobreimprimió, en una réplica minuciosa en maderas terciadas, dentro del luminoso cubo blanco que cobija actualmente a la galería. Como rito de pasaje entre dos tiempos y espacios, la estructura de techos bajos y abundantes columnas se replicó y se incrustó incómodamente sobre las formas nuevas. Esta operación, que fuera realizada a escala real dentro de la galería porteña, se actualizó en la feria a través de la exposición de planos, dibujos, fotografías y una maqueta que insisten en la pregunta sobre los espacios en los que se exhibe y consume el arte. Una selección de obras actuales e históricas de Liliana Porter, junto a un conjunto de piezas de Eduardo Basualdo, completaron el envío.

Instalación de Mariela Scafati, representada por la Galería Isla Flotante – Cortesía de Art Basel

El apartado Positions, dedicado a presentar proyectos individuales de un puñado de artistas en crecimiento, albergó una propuesta de Mariela Scafati, representada por la galería Isla Flotante, que resultó preseleccionada para la IV edición del BMW Art Journey 2017. Bastidores pintados en diversos tonos de amarillo permanecían suspendidos en la sala a modo de una instalación o collage que profundiza en las exploraciones de Scafati sobre los bordes de la pintura como disciplina. Sus indagaciones sobre las posibilidades de lo pictórico se advierten también en las pinturas bondage, las pinturas vestidas y las pinturas colgantes que también se expusieron en la feria. Todas ellas están atravesadas por una quietud que nos colma de zozobra: son formas que anudan la pregunta sobre las fronteras difusas entre el cuerpo y la obra, y que estallan, así, las presuntas distancias entre lo abstracto y lo verosímil.

Obras de Edgardo Antonio Vigo, representado por la galería Richard Saltoun – Cortesía de Art Basel


Una mención especial merece, por último, la selección de obras de Edgardo Antonio Vigo enviada por la galería londinense Richard Saltoun para la sección Survey, dedicada a investigaciones curatoriales de corte histórico. Saltoun, especializada en arte feminista, conceptualismos y performance, presentó un conjunto de piezas que intensifica la presencia de Vigo en el escenario internacional. A veinte años de su fallecimiento, su profusa y compleja producción persiste como una cantera cuya potencia permanece irreductible.