Ubicada sobre una parcela de 800 metros cuadrados en una comunidad cerrada a 30 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, la Casa Pedro es una vivienda unifamiliar de escala media que responde a los requerimientos de una vida social activa, espacios flexibles y amplitud visual, poniendo énfasis en la privacidad.





El proyecto se estructura en dos niveles, bajo una matriz rectangular que se desarrolla en torno a la articulación de diferentes patios, cada uno con un carácter particular. Esta secuencia de perforaciones permite el ingreso de luz natural y aire en todos los ambientes de la vivienda, al mismo tiempo que logra que el espacio interior se convierta en una extensión del espacio al aire libre.



El ingreso principal de la vivienda se genera con la elevación del terreno. Hacia la calle, la piel de madera hace de barrera entre lo público y lo privado, generando un espacio semicubierto de múltiples usos que, junto a un espacio abierto, totalmente integrado con el jardín, forma un único espacio. Este gran patio, donde también se encuentra el espejo de agua, es el núcleo principal que estructura espacialmente el proyecto, diferenciando la zona de servicios a un lado y la zona de estar al otro, hacia la cual se abren todos los ambientes principales. La zona de estar, inserta entre este gran patio y otro de carácter más privado, al abrirse se fusiona y se transforma en un espacio exterior dentro de la casa.

En el nivel superior, un volumen único alberga las tres habitaciones y un estudio de formato abierto. Esta caja se abre hacia el norte mirando al patio central de la vivienda, mientras que el resto de sus fachadas son cerradas y sin aberturas hacia el sur. La piel que protege la fachada norte está conformada por un sistema de persianas móviles de madera que, cuando están cerradas, filtran la luz hacia los ambientes interiores, otorgándole sombra y privacidad a las habitaciones.