Por obra y gracia de Martín Zanotti, un chalet de los años 70 adquirió ciudadanía contemporánea. Además de nivelarlo y ajustar la planta a las necesidades de sus nuevos dueños, el arquitecto ideó una manera de, por un lado, garantizar privacidad respecto de la calle; por otro, de darle continuidad hacia el jardín posterior. Lo notable es que todo esto se logró utilizando un mismo recurso: una gran estructura metálica inspirada en las celosías de la arquitectura mudéjar y que terminó siendo la gran apuesta del proyecto.

Aluminio Anodizado
Hierro Galvanizado
Hierro Empavonado
Porcelanato Símil Hormigón
Porcelanato Símil Granítico
Ladrillo Visto Revocado
Melamina

La refacción conservó el ladrillo visto original de la casa, aunque se lo modernizó pintándolo con cemento y brocha gorda. Para ganar luminosidad se hicieron unos bow-windows cúbicos rematados con planchuela de hierro empavonado. Pero sin duda la seña particular del proyecto es la enorme malla de aluminio anodizado que oculta la fachada, diseñada con el objetivo de dotar de intimidad a los ambientes que dan al frente, permitiendo ver sin ser visto y dotando de gran personalidad a la antes anodina construcción.

En la planta alta se generaron dos dormitorios simétricos e idénticos donde los bow-windows cúbicos agrandan visualmente el espacio. Ambos se unen a través de un cuarto de baño alargado que contiene las bachas y conduce al vestidor y a los recintos de ducha y baño propiamente dicho. Para ese ambiente se utilizó un porcelanato con apariencia de hormigón fiel a la paleta de grises que impera en toda la casa.

La misma estructura metálica que en el frente se usó a la manera de una celosía, en el contrafrente –resuelta en hierro galvanizado– fue dispuesta de modo horizontal como pérgola de una gran galería, logrando un efecto de continuidad entre los interiores y el jardín. También se la empleó en puertas corredizas que ocultan la parrilla. La pileta original, con forma de riñón, se conservó, se la revistió de venecita gris y se le realizó un deck de tablas de hormigón encerrado en un cuadrado de falsos papiros y dietes que le otorga intimidad y estructura. Aquí la malla de aluminio se utilizó para cubrir un espacio de guardado de elementos de jardín que se aprovecha como banco. En un terreno que se caracteriza por su pronunciado desnivel, desde la casa lo que se ve es un volumen verde compacto y, desde la zona de la pileta, se disfruta de una gran privacidad.