Autores
CUAC arquitectura (Tomas García Píriz y Javier Castellano Pulido)
Arquitecto colaborador
Yu Bruno Masuda Rodriguez (Proyecto y Dirección de Obra)
Diseño Gráfico
2041 – Fernando Álvarez de Cienfuegos
Ubicación
Granada, España
Fecha de inicio de obra
Agosto 2014
Fecha de fin de obra
Enero 2015
Superficie
146 metros cuadrados
Promotor
Niños Luchando S.L
Constructora
DBA S.L

Gabba, Gabba Hey!!! Con este grito de guerra arrancarían casi todos sus conciertos una de las más famosas bandas de rock n’ roll de la historia, The Ramones. Este slogan, rescatado de la película de culto Freaks (La parada de los monstruos, 1928), era fijado a una enorme pancarta para reivindicar el orgullo de la marginalidad en un momento, los 80’s americanos, caracterizado por grandes políticas represivas a nivel cultural. El enérgico y sencillo punk ramoniano se convertiría rápidamente en himno y símbolo reaccionario. La banda al completo protagonizaría Rock and Roll High School (1979), un musical centrado en la loca desintegración de un centro de secundaria americano en el momento en que los estudiantes toman la institución para convertir a los Ramones en alumnos de honor e improvisados profesores.

35 años después de esta divertida y pionera experiencia docente, un conocido grupo de músicos de la escena granadina decide trasladar ese mismo espíritu a su propia ciudad. Una ciudad que, desde los 60, se ha destacado precisamente por la existencia de una activa cultura musical. Con este fructífero caldo de cultivo se plantea la creación de una escuela de música alejada de los parámetros tradicionales para invocar la cultura urbana underground asociada al rock n’ roll.

El local elegido, una antigua clínica de diagnóstico, respondía a la típica compartimentación vertical y horizontal que ocultaba un espacioso lugar lleno de posibilidades. A partir de la demolición de capas y capas de cartón yeso, se descubre la potencial crudeza presente en un recinto en el que se dejará patente todo el proceso de obra: desde las marcas de las maquinarias grabadas en superficies de pilares, suelos y paredes, a los restos de tuberías de instalaciones recuperadas para luminarias.

Un espacio muy especial, el Aula Gabba Hey, se construye en el descarnado interior, separado de suelo, paredes y techo, para constituirse en un búnker acústico capaz de absorber un amplio espectro de longitudes de onda (de las más sencillas a las siempre complicadas graves de bajo y batería). Esta caja de hormigón, sin una sola junta, vibra, literalmente, apoyada sobre más de 400 muelles, convirtiéndose en un estuche para instrumentos pero también para los músicos que tocan en un cálido interior forrado en rojo. La sinuosa forma de la caja consigue adaptarse a la irregular distribución de la estructura preexistente en el local además de recordarnos la famosa pancarta que los ramones enarbolaron en sus conciertos gracias al icónico texto GABBA HEY, cincelado en su superficie.

Alrededor del aula principal el espacio se convierte en extensión de la calle, dejando pasar la luz a la parte trasera del local. Una calle para la recepción, el paso, la espera, el escaparate y el descanso. Al fondo, una sala curva dibuja un espacio flexible para ser usado por los mas pequeños, para presentaciones, conferencias o improvisados conciertos en los que, por qué no, poder cantar eso de hey, ho, let’s go!