Proyecto: Complejo de viviendas Oosterwold
Arquitectura: buró SLA y ZakenMaker
Ubicación: Almere, Países Bajos

En la zona rural de Oosterwold Almere, Frode Bolhuis soñaba con una forma alternativa de vivir y trabajar. Quería hacer de su casa un campo de papas de una hectárea y le pidió a los arquitectos Peter van Assche y Mathijs Cremers del buró SLA y ZakenMaker, respectivamente, que diseñaran la casa de sus sueños. El presupuesto muy limitado era un problema importante.
Los arquitectos propusieron dos condiciones previas para hacer posible el proyecto: sugirieron encontrar personas con ideas afines para unirse al proyecto, ya que es mucho más barato construir varias casas al mismo tiempo. Afortunadamente, Frode pudo encontrar ocho amigos que compartieron su sueño.


La segunda condición previa era que solo se diseñaría el exterior, permitiendo a las familias una total libertad para decidir sobre el interior.

El resultado es una pieza de arquitectura convincente. El edificio de 100 metros de largo hace una declaración en el paisaje, y al mismo tiempo alberga nueve casas completamente diferentes.
A todas las familias se les asignaron 160 metros cuadrados para dividirse en espacio habitable. Esto les permitió satisfacer sus propias necesidades, incorporando el estudio de un artista, por ejemplo, o una gran sala de estar. Los arquitectos decidieron levantar el largo edificio desde el suelo para que parezca flotar sobre la tierra. Esta decisión de diseño también tenía otra ventaja. Permitió a los residentes elegir dónde se ubicarían el sistema de alcantarillado y las tuberías de agua.

Para lograr un aislamiento de alta gama dentro del presupuesto, los arquitectos optaron por aprovechar al máximo los materiales de construcción comunes. El piso, el techo y las paredes adyacentes se construyeron como casetes de madera huecos, que se insuflan con celulosa aislante y se bombean al finalizar. El resultado es una base excepcionalmente bien aislada.

La fachada está diseñada para brindar la máxima libertad de elección dentro de un sistema de construcción eficiente. Cada familia recibió un plan para siete ventanas y puertas, que se pueden colocar en la fachada. El espacio entre los marcos está vitrificado con partes sólidas de vidrio sin marco. Esto crea una fachada despejada pero diversa.

Oosterwold Co-living Complex demuestra que es posible lograr un diseño convincente dentro de un presupuesto ajustado y que, lo más importante, logra cumplir con las expectativas de nueve clientes diferentes.

La posición del edificio al costado de la parcela deja el máximo espacio para un jardín comunitario. Y el largo porche comunal facilita el contacto con los vecinos.

Al final, el presupuesto ajustado, que primero parecía ser un problema, se convirtió en una característica clave del proyecto. Completar los interiores de las casas ha fortalecido el vínculo dentro de la comunidad. Después de todo el trabajo duro, en el verano después de la finalización, a sotavento del borde del bosque circundante, a un metro sobre el nivel del suelo, los residentes contemplan su paisaje compartido y su huerto.