SUPERFICIE PARCELA                                                                             996 m2

SUPERFICIE CONSTRUIDA                                                                     525,48 m2

Con un fuerte desnivel entre las cotas de acceso superior e inferior, el proyecto busca definir un nivel en el que se ubican las zonas de día y la piscina. Este nivel procura situarse en la cota más alta posible, para tener una visión directa sobre el mar. Este espacio principal de la casa surge como el vacío existente entre la zona de sótano que emerge del terreno y la zona de día que se deposita sobre esta base.  El cuerpo que emerge busca mimetizarse con la textura de las montañas circundantes gracias a la tonalidad gris de la piedra natural con la que se construye, el volumen que se deposita se materializa con la misma presencia blanca que las arquitecturas tradicionales del lugar, entre los dos una planta abierta y en sombra que es lo único que se necesita para disfrutar del idílico emplazamiento.

La dualidad entre lo que emerge y lo que se deposita no es la única que se da en el proyecto, puesto que para protegerse de las arquitecturas que rodean el edificio su volumetría se diseña para ser lo más opaca posible al exterior y simultáneamente lo más abierta al paisaje.

La fenestración es también heterogénea en el proyecto. La planta baja se abre mediante huecos sensiblemente cuadrados a sendos patios que dan al este y al oeste. La planta baja es un espacio completamente pasante. Y la planta superior tiene un único hueco mirando al mar, como si de una sustracción se tratase, mediante el cual se iluminan las habitaciones, mirando a la calle una ventana baja y longitudinal ilumina y ventila el corredor confiriéndole privacidad. Estos tres diferentes tipos de huecos caracterizan el espacio interior de la vivienda, acotado, abierto y contemplativo según la planta en la que nos encontremos.

Unas estrategias que pese a su heterogeneidad permiten entender la casa quizás de forma unitaria.