La obra surge como un encargo para diseñar una casa que sería ocupada como un lugar de descanso durante fines de semana, vacaciones, etc., en un condominio familiar donde ya existían diversos tipos de construcciones. El orden arquitectónico se funda en la voluntad de generar una matriz, un útero de protección ante la vastedad del mar, que permita el acto de la contemplación desde un interior templado.

El I Ching, habla de la imagen del pozo. La voluntad arquitectónica es la de la resta, así se opta por construir un círculo de hormigón a la manera de un pozo. El gesto arquitectónico es un círculo, atravesado por una recta, que se traduce en el acceso a la casa y la división del espacio público del privado. La complejidad de la resolución espacial radica en la intersección de 2 ordenes: el circular envolvente v/s la regularidad ortogonal.

Donde el círculo dialoga con el entorno exterior en forma sintética, para no hacer aparecer una nueva tipología constructiva, sino mas bien el icono de un estanque de agua. La operación arquitectónica es circunscribir un rectángulo dentro del círculo, generando una relación de llenos y vacíos al circulo matriz.

Los vacíos al oriente y poniente, se aprovechan para abrir las ventanas y los llenos dos grandes muros curvos laterales, forman arcos de la circunferencia, que sostienen las losas en 3 niveles de habitar.

El encuentro del rectángulo con los muros curvos forman una dilatación, que se aprovechan como fuentes de luz cenital. Las carpinterías son usadas en objetos y muebles incorporados, para dar forma al programa público y privado. La escalera en madera laminada artesanal, para subir al techo terraza es un objeto escultórico dentro del espacio.